El Colegio Claret de Aranda de Duero es
un centro católico que,
tal y como la ley ampara, posee un estilo educativo propio
basado en un proyecto educativo común a todos los Colegios
cuya titularidad representan los Misioneros claretianos. Este caracter propio imprime en nuestros
Colegios, una visión del
mundo y una misión para
con nuestros alumnos, alumnas y familias que no puede, ni
debe desligarse de los valores cristianos. Cuando una familia
elige nuestro centro, lo hace desde el compromiso con este proyecto del que no se puede desligar porque lo teje
todo.
Sirva este extracto
como muestra, aunque puedes descargarlo completo en el enlace
de la izquierda.
La Familia Claretiana somos hombres y mujeres a los que
Dios Padre convoca en comunidad apostólica
y la Iglesia envía para anunciar el evangelio a nuestro
mundo.
Continuadores del espíritu de San Antonio Mª Claret,
de Mª Antonia París y de Lluís
Pujol, realizamos la misión claretiana asumiendo
como Entidad Titular la especial tarea de garantizar en nuestros
centros educativos el modelo de evangelización que nuestros fundadores propusieron.
Asumimos el reto de evangelizar la cultura con nuestro trabajo educativo. Anunciamos la Buena Noticia de Jesús
insertos en nuestro contexto europeo y situados en
la complejidad de nuestros hechos diferenciales.
Creemos que la fe en Jesucristo, como llamada y respuesta
personal, llena de sentido todas las dimensiones
de esta formación integral, ordenándolas
y llevándolas a plenitud. Así pues, Jesucristo,
la Virgen María y los grandes testimonios creyentes de la historia -en especial nuestros fundadores-
junto con la Biblia y la doctrina de la Iglesia ,
son para nosotros fuentes de inspiración e
instrumentos imprescindibles para interpretar críticamente la realidad y comprometernos en su transformación, siempre en un clima de pluralidad y tolerancia.
Educamos en sintonía con el Humanismo cristiano y la Declaración de los Derechos Humanos, siempre
con el objetivo de lograr la formación integral
de nuestros alumnos.
Queremos hacer visible nuestra expresión de la fe en
Jesús de Nazaret como una fuerza alternativa
que da coherencia y posibilidades a la aventura de
ser persona.
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